Un pequeño pueblo pesquero, La Boquilla

La Boquilla

Mi querida Boquilla, ese pequeño pueblo que se ilumina con el golpe del tambor, de la red, de pescao' frito con arroz de coco y buen cóctel de camarón.

La Boquilla es un corregimiento de Cartagena que se encuentra a unos 9 km del centro histórico. Tiene cuatro veredas: Manzanillo, Tierrabaja, Puerto Rey y Zapatero; y sus fiestas del pescador son a finales de junio.

La Boquilla está sobre un banco de arena que separa al Mar Caribe de una  laguna costera (Ciénaga de la Virgen). En toda la zona hay mucha riqueza medioambiental. Por un lado, te bañas en un mar "no tan" contaminado, donde las aves pescan muy cerca a ti (es la mejor parte. Nunca has percibido toda la majestuosidad del mar hasta que no ves a un par de metros a un alcatraz pescando y flotando tranquilamente), hay medusas y cangrejos. Y, por otro, tienen una ciénaga llena de mangle (en peligro de extinción) y toda la vida que alberga.

Durruti era el juguete favorito de los niños.
Son casi 4 años los que viví en este pequeño corregimiento, en más de una ocasión y, prácticamente, en la misma casa. En mi Boquilla aprendí a valorar el tiempo: adoraba pasar las mañanas en mi patio bajo la sombra del palo de guanábana, Durruti se convirtió en un sir, Floki se integró a la familia, compartí con demasiadas personas, comencé con mi pequeño huerto/jardín, saludé a todo el mundo con un "aioooooo" o un "veciiino", aprendí a dar los buenos días en el bus, reí, amé, grité "The King In The North!" y tanta vida contenida en cuatro paredes con un fondo de mar Caribe.

Carrera 9. Calle principal.
La Boquilla nació en 1885 con familias de municipios cercanos que llegaban a la zona a pescar. Poco a poco se fueron asentando más familias, en su mayoría afrodescendientes, siendo campesinos y pescadores. Antes de eso, en la época de la colonia, estaba habitada por la tribu Caribe (se han encontrado restos arqueológicos, pero ¿dónde están? ese es otro tema aparte) y también era la entrada de piratas y corsarios a Cartagena.


Atardecer boquillero

Debido a la belleza y riqueza del lugar, en varias ocasiones distintas personas se han intentado apoderar del territorio (la Iglesia también), y siguen a día de hoy a través de la compra de terrenos por parte empresarios y hoteleros para convertir a toda la zona en un exclusivo destino turístico internacional que acabaría con la población y su cultura, a pesar de que en 2012 se firmó la titulación colectiva de los boquilleros de sus tierras.

Pero, como siempre pasa en estos casos, la riqueza del territorio está relacionada íntimamente con la mala calidad de vida del nativo. Al Estado se le olvidan los habitantes de las zonas rurales y, en este caso, con mucha mayor intención ya que acaparan tierras muy rentables y que se revalorizan día tras día. Se olvida, por ejemplo, que desde hace casi 3 años se está esperando la construcción de un hospital. A día de hoy, sólo hay un CAP (Centro de Atención Primaria) que no tiene la infraestructura necesaria, los servicios de luz y agua son de estrato 1, es decir, cualquier día en cualquier momento desaparecen, medicamentos suficientes, ni herramientas (no cuentan ni con una ambulancia) para atender emergencias. Para los que no conocen el "maravilloso" sistema de salud colombiana (gracias Uribe): Si tienes un infarto, por ejemplo, el CAP tiene que derivarte a un hospital en Cartagena, para ello hay que verificar que tienes seguro, qué hospital tiene contrato con tu seguro, esperar, esperar, que confirmen que hay espacio (si hay) y que te lleven, pero, recordemos que no tenemos ambulancia, así que habría que esperar a que desde el hospital manden a la ambulancia a recogerte o que un taxista buena onda te haga el cruce y te acerque. Y, a todo esto, tu sigues con tu infarto en la sala de espera. 

Carrera 9. Única vía pavimentada.
También se le olvida que hay una sola vía pavimentada o asfaltada (con los ya conocidos huecos que adornan una calle típica cartagenera). Esta vía no atraviesa ni si quiera todo el territorio habitado, de hecho, llega como hasta la mitad del pueblo (o menos). Además, contribuye a que cuando llueve, el pueblo se inunde porque no hay un alcantarillado regulado (yo sentía que me teletransportaba a Venecia o a Amsterdam). Hay aprobación para la pavimentación de 4 vías más desde hace años, pero la plata se desapareció, al gobierno que lo concedió se le olvidó y a la justicia se le hizo muy difícil localizar a los miembros de dicho gobierno en esta misma ciudad que es donde residen.

Se le olvida que los servicios públicos de agua y luz son de pésima calidad. En cualquier momento, sin previo aviso, se cortan y no sabes si volverá el servicio a los 5 minutos, a las 8 horas o a los pocos días. Pero eso sí, la factura llega puntual cada mes.

"Mando de control" de un bus Vehitrans ruta
Boquilla - tableta roja
Se le olvida que hay 2 rutas de transporte público: una hacia el norte (Bocagrande) y otra hacia el sur (Mercado - Puente de Turbaco). Esta última, tiene destinados unos buses que, están en pésimas condiciones (una vez iba sentada y veía la carretera bajo mis pies, como si fuera en un barco con fondo de cristal, pero en bus y era un hueco), los motores fallan cada dos por tres y no cuentan con ningún tipo de seguridad (ni si quiera sabes cuando termina el horario de servicio, dependiendo del día la cosa varía). Lo gracioso, es que la empresa que maneja estos buses, tiene otra ruta para el norte de la ciudad, y esos buses están en muchísimas mejores condiciones, pero el pasaje cuesta lo mismo para ambos. Por si fuera poco, en horario pico no pasan suficientes buses y en hora muerta van tan lentos que irías más rápido caminando. Además de todo esto, el transporte público lo integran varias empresas privadas, por lo que, si esta ruta no te sirve, tendrás que coger dos buses diferentes y, obvio, tendrás que pagar doble. Esta situación hace que tu sueldo se vea reducido notablemente.

Y, principalmente, al Estado se le olvida que allí viven personas. La desigualdad, la falta de educación y de oportunidades hace que muchas de sus familias vivan en situación de pobreza. En el tiempo que viví allí, vi como las pandillas crecieron, la droga se fue expandiendo y la seguridad y tranquilidad se fue disipando.


Primeras horas de la mañana boquillera. Estampa de pescadores.

Si quieres saber más sobre su historia de la boca de su comunidad, te recomiendo La Boquilla Te Vé

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